Re-tomar el control, entre el Brexit y el artículo 155.

El llamamiento a “tomar el control” (Take back control) jugó un papel en la campaña británica del Brexit. Señala Jürgen Habermas, es “un síntoma que hay que tomar en serio”, y añade: “al observador se le ha impuesto la evidente irracionalidad no solo del resultado de la votación sino de la propia campaña”. Se dirá que estamos en la situación inversa a la Británica: los ciudadanos reaccionan a la “metamorfosis europea” como “pérdida de control” que supone la “integración europea“.

La metamorfosis del poder en Europa hace que despierte en los Estados–nación la “ficción del egoísmo nacional”, el rechazo a compartir la “ficción de la soberanía” que no deja de ser una “fachada democrática. El mercado financiero se hizo en agosto de 2012 con la deuda soberana de los estados que perdieron su soberanía. La crisis económica mundial, en lugar hacer avanzar hacia una configuración política en el plano supranacional, esto es, hacía una “soberanía multinivel” (con rasgos federales), tenemos esa ideología de Silicon Valley: el mercado y la tecnología salvarán la sociedad y enterraremos eso tan pasado de moda como la democracia. Tiene lugar un retorno despiadado al poder absoluto del Estado-nación.

El gobierno toma el control absoluto de la Generalitat”; es la portada de un importante diario. La aplicación del artículo 155 de la CE comparte el mismo lema del Brexit: Take back control” (Re-tomar el control). Un paso más de una larga recaída regresiva de la política. Jürgen Habermas en 2008 advertía del regreso de las categorías hobbesianas empleadas por Carl Schmitt: “el mundo ha vuelto a la normalidad“.

Una década después, Thomas Assheuer en Die Zeit, vuelve a preguntar a Jürgen Habermas: “el sentimiento de perdida de control tiene un núcleo real: el socavamiento de las democracias basadas en el Estado nacional que hasta ahora había dado a los ciudadanos la oportunidad de participar…“. Explica la reacción de Jaroslaw Kaczynski a la pérdida de control del Estado-nación con “fantasías guillerminas”. La base está cómo se ha llevado a cabo la construcción Europea. Decía Jürgen Habermas en Sueddeutsche (7.4.2011): “prosigue impasible su proyecto elitista y la inhabilitación de los ciudadanos europeos“.

La normalización política.

No estamos ante un “código de conducta” para gerentes de instituciones estatales que deben oír de los ciudadanos. Estamos antes el hastío hacia la política que practican los “honestos administradores de la rutina política“. El entusiasmo hacia aristados perfiles alejados de los aparatos de partido no es más que expresión de indignación hacia una política desprovistas de “motivaciones”.

En Europa las formas de “gobierno más allá de los estados” conducen a una des-democratización; se adelgaza la sustancia democracia ante la ausencia de una lucha de forma ofensiva ruidosamente bien argumentada y, de este modo, superar los temores a los estados de ánimo reflejado en las encuestas. Se ha mirado hacia arriba, las élites, cuando hay otra política más allá de los estados dirigiendo la mirada hacia abajo: las motivaciones de los ciudadanos cosmopolitas. Las ciudades, cuna de la democracia, triunfan allí donde las instituciones estatales fracasan.

¿Qué ha sucedido? Se ofrecer a la clientela brindis al sol. Se teatralizando una DUI y se hace creer que ha habido una proclamación de la república como en 1934. Ya no se fabrican invisibilidades, se fabrican espejismos. Quien apuesta por el 155 le entra como anillo al dedo esa teatralización para aplicar una 155 y convocar, a la vez, eleccionesLa clientela manda. Como dice Joan Puigvert “no hay más ambición que formar parte de la gente, de sus gente“. Disimular lo que se pueda para dar veracidad a lo que son simulacros. La clientela movilizada y eufórica. El enemigo son quienes sospechan que tras la teatralización no hay nada más que irresponsabilidad. El 155no ha impedido nada porque no había nada que impedir.

Queda una enorme transformación de la esfera pública. “Se ha demoronado a todas luces las infraestructuras sin la cual no puede funcionar una esfera pública política“, señala Jürgen Habermas. Se instala en la política, algo más que la renuncia a cualquier lazo “normativo“, es la política basada en la pragmática oportunista de poder guiada por os estamos de animo de una clientela que para reembolsarse las urnas son capaces de construir las ficciones que sean necesarias.

Federalismo o más allá de los estados.

Jürgen Habermas reprocha a Wolfgang Streeck el pesimismo respecto la integración europea. Los Estados-nación ven en la Unión Europea rasgos jacobinos-unitarios, por ellos serian celosos, desde su “ficción de soberanía”, a ceder parte de su soberanía. Incluso a propuestas basadas en una “doble mayoría”; esto es, que los estado-nacionales decidieran en un “senado federal europeo” (lo que son competencias exclusivas, ni siquiera seria el modelo federal alemán, pero ofrece una “representación democrática europea” desde el respeto a las diferencias y pluralidad).

El conflicto en Cataluña muestra las dificultades de la integración interna. Si eso sucede dentro de las fronteras de un estado, argumenta Wolfgang Streeck, mucho más difícil será llevar a cabo esta integración en Europa. Jürgen Habermas reconoce vestigios de conflictos no resueltos: Baviera hasta 1949 no aprobó la Constitución alemana, la separación pacifica de Eslovenia y Chequía, la sangrienta fragmentación yugoslava, etc. ¡Mariano Rajoy le acaba de dar la razón al pesimismo de Wolfgang Streeck!

Los estados son sociopatológicamente egoístas. No cabe duda que Ulrich Beckrechaza el “nacionalismo metodolgoico”, independencia y cosmopolitismo son términos excluyentes; reconoce, sin embargo, la necesidad de (re)fundar Europadesde abajo. Una democracia transnacional no se hace desde arriba, desde las élites, ellas no aportan los “principios normativos” que solo pueden venir desde abajo, las motivaciones aportadas por los ciudadanos.

Renuncia a una Europa democrática quien rechaza trocear la soberanía. Seria urgente reformar el artículo 2 de la constitución para reconocer, de igual modo, que las ciudadanía europea es sujeto político, existen niveles de soberanía en “subnacions”. Se trata de entender en nuevo juego de poder que permite a los ciudadanos, no solo a los estados, recibir compensaciones por crímenes de guerra. Regresar a las categorías de los estados absolutistas seria tanto como tirar por la borda medio siglo se metamorfosis política europea (el binomio de integración y ampliación de un espacio de cooperación, solidaridad y democracia incompleta). El lema “tomar el control” es la prueba que ha fracasado la transformación de una democracia transnacional. La entrevista a Jürgen Habermas, en el diario Die Zeit, por Thomas Assheuer ofrece las claves.

¿Ha fracasado la democracia transnacional?

Jürgen Habermas dibuja el papel que ha jugado “take back control” en la campaña electoral británica: “no se puede hablar de fracaso donde no ni siquiera ha habido el intento”. Mariano Rajoy ha anunciado que el artículo 155, pase lo que pase, irá adelante. El Gobierno de la Generalitat en el último segundo renuncia convocar elecciones; en su lugar, el día siguiente, el parlamento catalán vota una “propuesta de resolución” en que insta al gobierno a, entre otras cosas, “convocar, difondre i executar la fase decisòria del procés constituent, recollint les propostes sistematitzades al Fòrum Social Constituent, sotmetent-les a consulta ciutadana, que constituirà un mandat vinculant pel Parlament constituït en Assemblea Constituent que resulti de les eleccions constituents“. ¿Dónde está la proclamación de a república independiente?

¿Qué provocó ese giro? Juega un papel más importantes las imágenes. El telediario de TV1 lo logró en 16 segundos: pancartas donde acusaban de “traidor” a Carles Puigdemont. Josep Tarradellas no tenía twitter como señaló Enric Juliana.

Mariano Rajoy no tiene ningún interés, por oportunismo, de frenar ni el 155, evitará que el “procès” pierda se venga abajo. Le beneficia en todos los frentes: deja aislado al PSOE (el PSC sin capacidad tener un papel de centralidad subsidiario de PP y Ciudadanos), ha logrado dividir al mundo independentista, etc. La socialdemocraciavuelve a cometer el error histórico de agosto de 1914: esa tendencia a arrodillarse ante el temor demoscopico de defraudar capas sociales propensas al patriotismoEl mayor enemigo de Rajoy es el propio Rajoy. Por eso dejará que el fiscal del estadoaplique la parte dura del 155. Se le puede complicar las cosas si tras el 21 D no hay gobierno. Con campaña electoral completamente judicializada.

Europa se desintegra.

No pensamos que se trata de nuestra una excepción en una Europa en que, definitivamente, se ha instalado en el debate político la irracionalidad. El próximo años tenemos elecciones europeas: marcadas por el odio puede ganar el populismo de derechas. Es el argumento de Emmanuel Macron para que Angela Merkel acepte su propuesta de integración europea.

Pero no hay que perder la dimensión europea, aquellos escenarios de FES (fundación del SPD) de una Europa en fase de desintegración. Emmanuel Macron aún intenta convencer, con algo más que discurso, que es se puede evitar esa descomposición.

 

Un pacto en la cuestión Catalana seria quitarle la razón al pesimismo de Streeck. Y un modelo para revertir el procesos de desintegración Europea. En su lugar emergen no defraudar a la clientela electoral más proclive a odio mediático que al ruidoso debate de ideas argumentado. Europa juega con fuego. Elmar Brok , presidente de exteriores del parlamento europeo, fue protagonista en Yugoslavia y Ucrania, recociendo la independencia. Ahora teme el “riesgo de guerra civil” en Europa a propósito de Cataluña. No hay que perder aquellos escenarios de FES (fundación del SPD) que dibuja el futuro de Europa entre repetir 1914 y la desintegración yugoslava.

Alternativa por Alemania, pensaba Habermas, de entrar en el Bundestag sería el revulsivo para que el resto de partidos quiten la capa de invisibilidad a la política europeaHa logrado apoyo de la CDU en crear una comisión para investigar elextremismo de izquierda. Advierte a Angela Merkel, indignada, de las dificultades de la “coalición jamaicana“. La retórica agresiva formará parte debate público: “perseguir”, “cazar”, regresando la violencia política denunciaba Amnistía Internacional ¿Joschka Fischer seria una opción para volver al ministerio de exteriores? Considera AfD en la tradición del NSDAP.

La clientela favorable al odio. 

La crisis de los bonos basura de Estados Unidos, también se dijo, no entrarían en el continente europeo. Donald Trump es Presidente de Estados Unidos tras una campaña electoral basada en el odio. Jo Cox diputada laborista fue brutalmente asesinada mientras su asesino grito: “Gran Bretaña primero”. Se trata de una agresividad y violencia política inhibida. No es un hecho aislado. Es un indicador de los índices de coacción sistémica de una sociedad que estaba aclimatada en las condiciones democráticas del Estado-nación. El artículo 155 solo puede agravar la situación con una erdoganización de la política.

Jaroslaw Kaczynski ha propuesta que la Unión Europea se disuelva para unirse en una liga de estados como potencia militar beligerante. Parece que ni unión digital, ni presupuesto común, ni unión energética, ni política común ante el derecho de asilo o cambio climático, solo la europeización del presupuesto de defensa saldrá adelante. ¿Qué ha sucedido? El artículo 155 forma parte de ese relato: una erdoganización de la política. La retórica del luchador es la persuasiva para sumar voluntades, buscar crear empatía, cordialidad, etc., para con la astucia enrolar bajo una bandera la mayoría; la retórica del ganador es excluir, incluso ,a los suyos, para repartir el botín entre menos; no necesita ir con contemplaciones ni algos, ni finge aptitudes amplias y generosas.

¿Tomar el control?

El artículo 155 copia el artículo 37 de la constitución alemana. La llamada “coacción federal” (Bundeszwang) deja en manos del Bundesrat (la cámara formada por gobiernos de los Länder, no un pseudo-senado que representa provincias) adoptar medidas para obligar al Land a cumplir sus obligaciones. El 155 establece si una comunidad no cumpliese sus obligaciones que la constitución u otras leyes imponga al Presidente, previo requerimiento y en caso de no ser atendido, con la aprobación de mayoría absoluta por el senado, medidas necesarias coactivas. Igual que el 37.2 de la constitución alemana: permite obligar al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones.

No sirve el 155 para convocar elecciones, altera el Estatuto de Autonomía otorga esa posibilidad solo al Presidente de la Generalitat. No entra exigir en el 155 que el presidente convoque elecciones, el 155 no tiene capacidad para modificar el estatuto que es una ley orgánica. El gobierno solo puede tomar las medidas que apruebe el senado, no tiene un cheque en blanco. La tramitación del 155 supone un control subsidiario coercitivo, pero sobre medidas concretas, que haya reclamado al senado, no “cogerlo todo” para ir haciendo sobre la marcha.  Aquí el dictamen de letrados del parlamento señalan el articulo 152 de la CE opuesta al cese del presidente.

Se descartó incluir en dicho artículo la facultad de disolver la “asamblea regional” y “órganos regionales”. El requerimiento fue sobre algo concreto: confirmar si se hubo declaró la independencia de forma unilateral. El gobierno llevó al Tribunal Constitucional, no al senado, la ley de transitoriedad que fue declarada nula.

Otros artículos en otros pises: 75.31 de la Constitución Argentina o el artículo 100 de la constitución de Austria o 126 de la italiana, permite la suspensión o disolución de órganos territoriales y un sistemas de “intervención” directas del gobierno. En Italia lo deja al presidente de la República, como árbitro entre instituciones, la moción no podrá ser discutirá antes de tres días de su presentación en una comisión del congreso y senado.

Desrestauración de la Generalitat.

Joan Reventós tuvo la inteligencia y generosidad para proponer, el 12 de junio de 1977, que si el PSC gana las elecciones, como lo hizo, renunciar a presidir la Generalitat Provisional, porque quien lo debía de hacer era Josep Tarradellas. El presidente del exilio. Daba continuidad de la Generalitat recuperada con la legalidad republicana. No fue un pacto de las élites. Unía la legitimidad republicana, las energías de la sociedad expresadas en la asamblea de Catalunya y la legalidad de las primeras elecciones democráticas. El gobierno provisional de concentraciónpresidido por Josep Tarradellas, aún preconstitucional, sería la piedra angular de la nueva constitución.

Suspender, con el 155, el autogobierno hace que quiebre la piedra angular de la constitución. El autogobierno de Catalunya es previo a la constitución. Como diceXavier Sabaté: “els catalans i les catalanes hauríem d’agrair [a Joan Reventós], perquè va permetre que la institució de la Generalitat continués la seva legitimitat republicana i, per tant, que sigui anterior a la Constitució de 1978. També li ho haurien d’agrair tots els espanyols republicans reconeixent que la legitimitat republicana es va salvar a Espanya gràcies a Catalunya, cosa que ajudaria a construir un relat diferent de l’actual règim monàrquic”.

Forzar la proclamación, como se hizo en 1934, de la república catalana (dentro de una España federal), es legítima, pero si se subestima la fuerza del estado y carecer de una mayoría suficiente. “Unes eleccions convocades pel president de la Generalitat no significa recular sinó aturar-se per escatir com anem de forces per afrontar les batalles que ens esperen. I des del meu humil punt de vista, la de la independència, fins i tot per als qui la defensen, no és l’única ni la més important”.

El artículo 155 rompe el pacto bilateral de la restauración de la Generalitat y el estado. Supone insertar en la reforma democratica del régimen franquista la legalidad republicana, sin olvidar, esas “motivaciones” que vienen de “abajo, desde la ciudadanas democrática. Aplicarlo el 155 es la bomba atómica.

¿Acuedo de Edimburgo?

David Cameron ofreció a Alex Salmond el acuerdo de Edimburgo. Eso podría suceder en Catalunya. Permitir que los catalanes voten qué relaciones quieren y, a partir esa decisión, negociar una u otra cosa. Y posible vuelta a someter a consulta el resultado de la negociación. Al menos habría algo sobre la mesa. El diario Guardia proponía, siguiendo a David Cameron, los elementos de ese acuerdo: (i) que España ofreciera no interponerse en el camino y apoyará la entrada de Cataluña en la UE (en lugar de la hostilidad de llamar inviable una Cataluña independiente), (ii) votar catalanes que no viven en Catalunya, basta un vínculo de haber vivido un tiempo, (iii) Los términos de la salida negociados por adelantado para que las personas sepan qué , (iv) establecer una alternativa a irse, como el acuerdo de reforma constitucional federal –involucrar a Catalunya en esa oferta, etc., como crear una comisión independiente como junta electoral.

¿Es necesario en una democracia incluir el derecho de autodeterminación u otros derechos? ¿Hay alguna idea o derecho excluido de la democracia? El Tribunal Constitucional dice: “La democracia parlamentaria no se agota, ciertamente, en formas y procedimientos, pero el respeto a unas y otros está entre sus presupuestos inexcusables (STC 109/2016, FJ 5). Lo que está comprometido en los procedimientos legislativos es la correcta formación de la voluntad de las Cámaras; esta podría tal vez no haber variado finalmente, según algunas intervenciones en este debate parlamentario dieron lamentablemente a entender, en el caso de que se hubieran respetado (y no transgredido, como efectivamente ocurrió) los límites jurídicos que ordenan el proceso para el ejercicio de la potestad legislativa”.

No hay militancia constitucional.

La sentencia a la ley de consultas dice: “…un modelo en el que se imponga, no ya el respeto, sino la adhesión positiva al ordenamiento y, en primer lugar, a la Constitución… este Tribunal ha reconocido que tienen cabida en nuestro ordenamiento constitucional cuantas ideas quieran defenderse y que no existe un núcleo normativo inaccesible a los procedimientos de reforma constitucional”. Quien señala que la constitución se opone a “trocear la soberanía” estaría negando la posibilidad de ir más allá del “federalismo ejecutivo” y avanzar hacia una Europa democrática, dotando al euro de un anclaje institucional.

Por eso resulta inconstitucional reclamar la militancia constitucional para dejar en suspenso el 155. Cualquier europeísta seria acusado de alzamiento tumultuoso contra la soberanía nacional absoluta. Se ha asfaltado esa quiebra del espacio público agachando la cabeza y evitando un ruidoso debate de ideas, con un debate sobre si debatir era legal o no, que cuestiones, como a partir de ahora, se podrá hablar en el parlamento y cuáles no. Resulta ridículo cando se entra en cuestiones menores de reglamento para cargarse de razones para evitar así exponer “buenos argumentos”.

Se queda corto, hace tres años, Jürgen Habermas cuando señala “el miedo de Streeck proviene de la centralización represiva de las competencias a partir de una falsa suposición de que la profundidación institucional…”.Lo que parecía que actualizar la constitucional no devuelve a épocas preconstitucionales.

Inhabilitar a los ciudadanos.

¿Es una alternativa a la consulta una reforma constitucional? Al final del proceso incluye, tarde o temprano, una consulta a los ciudadanos. Volvemos a no contar con la población en los procesos de integración. Es legítima la propuesta de crear una comisión para reformar la constitución, pero ¿alguien podría preguntar a los ciudadanos que orientación quiere darle a dicha comisión y si la quieren?

Los “procesos participativos” se han convertido en elementos formales en el trámite que no de donde emanan las motivaciones. La legitimidad democrática se ha reducido a legalidad; para esto no hacen faltan político, sobrar con honestos administradores de la rutina política. La política fin más fuelle que para abordar los problemas del día a día, sólo podría recuperar esa voluntad orientador, recuperar la “finalidad”, si se nutre de las “motivaciones” de los ciudadanos. Una política desprovista de un “núcleo normativo” se le escatima algo.

Axel Honneth apuntaba la necesidad de situar en el centro de un socialismo actualizado esos “principios normativos”. Hoy se reminiscencias teleológicas aristotélicas. Si miramos Europea no existe más que como europeización, Europa no saldrá del “callejón sin salida” sin modificar el proceder administrativo y se cuenta con la población que aporta “motivaciones”. La soterrada labor de los movimientos sociales pueden en ocasiones desplazar lo parámetros de discusión hacia lugares comunes político-culturales y dejamos de mirar arriba, a las élites, y miramos abaja a los ciudadanos.

¿Existe el derecho de autodeterminación?

Lo que no tiene mucho sentido es reproducir los debates sobre derecho de autodeterminación entre Lenin y Rosa Luxemburgo, en cambio, olvidarse de la historia reciente, cuando se produce los procesos de descolonización. Recordemos como el PCF defendió terrorismo de estado en la guerra de Argelia. Que ahora Emmanuel Macron, de tendencia rocardista, acaba de reconocer responsabilidades de esos crímenes en la antigua colonia francesa.

Solo Michel Rocard se opuso en los años 60 aquella guerra. Fue el germen de una izquierda autogestionaría, no estatista, menos autoritaria en la organización interna con su PSU. En los Acuerdo de Montignon, siendo primer ministro, dio la independencia a Nueva Caledonia con un reférendum.

El PCF frente la autodeterminación anteponía la unidad de la clase obrera. ¿Se puede decir que en condiciones de democracia, mundialización… no hay nada más contrario a los intereses de trabajadores que “romper un país”? Reflexionar sobre los 14 puntos de Wilson requiere otro artículo. La respuesta contundente de Michel Rocard ante la guerra de Argelia coherente con una Europa que rechaza dar pasos hacia una legitimidad democrática porque la soberanía absoluta no es troceable.

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