Las redes de trata captan a sus víctimas en los campos de refugiados

Natalia Massé es la responsable del programa de mujeres de la Fundación Apip-Acam, destinado a la promoción de acciones de atención, protección, ayuda social y subsistencia a víctimas de trata de personas prostituidas o explotadas sexualmente. Se enfrenta diariamente a una realidad compleja cuyas víctimas tienen un marcado acento femenino.

Basta conocer un dato. De las personas que se dedican a la prostitución en España el 90% son mujeres, el 8% transexuales y sólo un 2% hombres.

¿Cuál es el perfil de la mujer que se dedica a la prostitución en Cataluña?

La mayoría son mujeres migrantes, que vienen de entornos de precariedad económica. Hay variación en lo que se refiere al nivel educativo, pero sí que la mayoría de ellas comparten esta situación de vulnerabilidad económica en sus países de origen.

Por eso muchas de las víctimas de la trata son mujeres que vienen con la idea de conseguir un futuro mejor aquí. Pero cuando llegan, esas expectativas se paran al verse obligadas a ejercer la prostitución y, en muchas ocasiones, a pagar una deuda durante muchos años, antes de poder empezar a ganar dinero para ellas mismas y para sus familias, que es para lo que habían viajado.

Muchas de ellas están siendo captadas en campos de refugiados…

Estamos viendo que hay mujeres que son captadas en los campos de refugiados. Los grupos criminales que se dedican a la trata tienen personas destacadas en los mismo campos con el único propósito de captar mujeres, de engañarlas con la promesa de llevarlas a Alemania, a Francia o a España, donde van a tener un trabajo, cuando en realidad, lo que les están ofreciendo es el ejercicio de la prostitución.

Una vez han llegado a aquí ¿Qué instrumentos tienen estas mujeres para poder dejar la prostitución?

Su situación de indefensión que tienen es tremenda. Sólo son casos puntales las que pueden salir. Yo creo que nos acercamos a un 3% de mujeres a las que podemos detectar. Y hablamos de detectar, que no quiere decir identificar y tampoco que las podamos proteger.

Nos podemos acercar a ellas con cuentagotas, a través de las entidades sociales que están en contacto con ellas sobre el terreno. Vamos poco a poco viendo. A veces es la propia policía, en sus intervenciones o, en algunas ocasiones, pues que hayan recibido una paliza casi mortal por parte de su proxeneta, lo que hace que la mujer diga hasta aquí he llegado.

De estas pocas que se detectan ¿cómo puede lograrse que lo dejen atrás? Porqué, aunque logres que salga de su entorno, siguen lejos de su país, sin trabajo, sin conocidos…

Tenemos el protocolo marco de víctimas de trata que, a través de la asistencia y la colaboración en una investigación policial, las mujeres pueden regularizar su situación documental y acogerse a unos programas de acogida integral, con los que se cubren sus necesidades básicas mientras la mujer se recupera.

Es un proceso muy largo y muy difícil. Y muchas veces es un proceso individualizado. A cada mujer hay que atenderla de forma diferente, cada una viene de un sitio y con su propia mochila a cuestas. Trabajamos con lo que podemos porqué por desgracia necesitamos muchos más recursos y sobretodo sensibilizar a la sociedad. En este tema la sensibilización es superimportante. Y también la coordinación. Hay que trabajar coordinados desde las instancias políticas, los cuerpos policiales, las entidades especializadas y la sociedad civil.

Estamos hablando de un problema global y europeo. Pienso en el caso de Alemania, dónde la prostitución se ha legalizado.

En Alemania tomaron la decisión de legalizar la prostitución y, hoy en día, las consecuencias que esto está teniendo, ya lo estamos viendo. Se ofrece una prostitución “low cost”, con tarifas planas, y las mujeres deben hacer cada vez más esfuerzos para conseguir un dinero que les permita subsistir.

¿Sería mejor el modelo sueco de perseguir al usuario?

El modelo sueco, lo que hace es proteger a las mujeres y considerar que la prostitución es una forma de violencia de género. Ha hecho un esfuerzo enorme de sensibilización a la sociedad, pero también entre la judicatura y los cuerpos policiales.

No es solamente destinar recursos públicos para la atención de las mujeres. Emplearlos en la sensibilización y en la transformación de la sociedad es fundamental.

¿Crees que este es el camino que debería seguirse aquí?

Sería la vía, pero para ello debemos hacer un esfuerzo importante como país.

¿Por qué crees que se persigue tan poco a los proxenetas?

Existe una impunidad a los proxenetas no se les persigue porqué la prostitución está banalizada, porqué no se ve como un problema social, porqué no está considerada como ningún tipo de violencia y porque todavía no se considera importante.

Una mujer prostituta, inmigrante y vulnerable no tiene la misma capacidad de acceso a los recursos que un proxeneta. Si se produce una denuncia el proxeneta se va a presentar con su abogado de pago, con el mejor equipo y, encima, empoderado, porqué muchas veces se van a respaldar unos hombres a otros. Mientras que la mujer, lo más que va a conseguir, si es que en algún momento lo consigue, es la ayuda de una entidad especializada, que ya es bastante. Pero yendo sola, va a retirar la denuncia.

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