Hombres de la vieja escuela

Debo confesar que siento debilidad por Carmen Calvo. Es una mujer que aúna inteligencia y valentía, dos cualidades que la hacen tremendamente atractiva, pero que atemorizan a los hombres de la vieja escuela. Por ejemplo, Carlos Herrera y aquellos que hace unos pocos días lanzaban bromas hirientes y estúpidas a costa de sus senos desde la emisora de radio oficial de la iglesia española.

Uno se pregunta qué pensaría Carlos Herrera si su trayectoria profesional se valorara –o se ninguneara- en función del tamaño de su paquete, pero me temo que posiblemente sentiría el orgullo miserable de aquel que hace las cosas por sus cojones. Y que tras la comparación volverían las risas siniestras y cuartelarías procedentes de la caverna. De aquella caverna antigua y hedionda de la que salió, hace ya muchos años la voz de Tejero  intentado hacer callar la democracia en nuestro país.

Una caverna que con el paso del tiempo ha ido mutando, pero que nunca ha desaparecido y ahora enseña sus garras de forma cada vez más desacomplejada, legitimada por el discurso cada vez más extremo de políticos irresponsables. Pienso en Pablo Casado, quien concedió su primera entrevista como líder del PP a Carlos Herrera. Aquel día nadie rió, no se sabe si porque Casado estaba presente o porque aún no había llegado la hora de los carajillos.

Jaume Moreno
Periodista
@emetent


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