Federalismo Unión de la Diversidad

“Las personas como los pueblos son plurales sólo los totalitarismos creen que son idénticos”.1 Hannah Arendt
“El federalismo no es solo un diseño jurídico-constitucional; es una cultura política necesaria para la vida y el desarrollo de las federaciones2” Miquel Caminal

El federalismo es un modelo de organización política e institucional y una cultura que permite la convivencia de la diversidad. Como sistema de gobierno y modelo de organización territorial e institucional se adecua especialmente a la gestión de las diferencias que existen en la sociedad, tanto entre grupos constituidos, como entre la ciudadanía, lenguas, culturas, etnias y territorios que la componen. Combina la fuerza de la unión con el respeto a la diversidad. Frente a la política conservadora basada en la autoridad jerárquica y la disciplina vertical, el federalismo se basa en el Faedus (Pacto) y en el  Fides (Confianza).

Frente a la Unidad de la Uniformidad, el federalismo defiende la unión de los diferentes y consolida los derechos a las diferencias. Su fórmula política es UNION EN LA DIVERSIDAD, que es también el lema de la Unión Europea. El federalismo no es una estructura cerrada sino un proceso que se desarrolla en función de las características de cada federación, y que pone en práctica un pacto libre entre iguales. Como forma de organización política evita la opresión y la dominación  de una parte de la sociedad, etnia o grupo social sobre otros y respeta las diferencias. El federalismo no es tan solo una forma de organizar el gobierno territorial, sino que constituye un sistema social entero que se extiende a todos los ámbitos de la cultura, la economía y la sociedad.

Como sistema político no jerarquizado y que pone en práctica el principio de subsidiariedad permite resolver con mayor eficiencia los problemas locales, sociales y territoriales y luchas con más eficacia contra todo tipo de corrupción.

El federalismo gestiona la diversidad de la sociedad desde el pacto, el respeto mutuo, la transparencia de gestión, la racionalidad, la solidaridad, y el principio de confianza, lealtad y respeto mutuo. La mayor parte de la ciudadanía que vive en democracia lo hace en federaciones, lo que constituye más de un 40% de la población mundial.3 Las federaciones constituyen una fórmula de gobierno innovadora que permite beneficiarse de las ganancias de la diversidad sin caer en los inconvenientes de la fragmentación.

Existen muchas definiciones para el federalismo y todas tienen aspectos comunes aunque difieran en las formas organizativas que se dan en los diversos países en que se ha organizado más del 40 por cien de la humanidad, incluyendo una gran diversidad de etnias y culturas. Como dice Victoria Camps : “La solución federal responde a la necesidad de los pueblos y comunidades diversas de mantenerse juntos para conseguir un fin común al tiempo que se preserva la identidad de cada uno de ellos. Es el proceso por el que un conjunto de pueblos decide construir instituciones comunes para fortalecerse mutuamente y respetarse en lo que les distingue. Un modelo federal puede adoptar  formas variadas, siempre con un denominador común: el encaje del autogobierno  de las partes en un gobierno compartido por todas ellas”4.

El federalismo conjuga el autogobierno y el cogobierno y, por ello, es la mejor manera de organizar el espacio público en un mundo de interdependencias crecientes y soberanías compartidas.

Federar es compartir

Frente al ejercicio del gobierno de los estados por medio de jerarquías, que provienen de las épocas en que gobernaban los reyes poseedores de la soberanía absoluta, traspasada al ejercicio del poder de los estados con formas jerárquicas y absolutas, el federalismo permite el ejercicio de gobierno compartido a todos los niveles. El federalismo supera el enfrentamiento entre soberanías abriendo pasos a soberanías compartidas, precisamente para acceder a la solución de problemas que superan el estrecho marco de las naciones. La federación permite la gobernanza con la máxima calidad democrática.

Como hemos visto en el proceso de constitución de la Unión Europea, la complejidad de las necesidades y problemas de la ciudadanía, desde las económicas, las estructurales o las medio ambientales, ponen de manifiesto que existen crecientes interdependencias en el mundo en que vivimos. No se pueden encontrar soluciones a problemas globales con formas organizativas que sólo sean locales. La complejidad de la gobernanza exige soluciones federales, porque sólo estas soluciones permiten resolver las necesidades locales, provinciales, nacionales y probablemente a largo plazo mundiales.  Los acuerdos sobre el cambio climático conseguidos en la cumbre de Paris por más de 183 países, para rebajar dos grados el calentamiento mundial ha si do un proceso laborioso no concluido pero que demuestra una voluntad para tomar medidas de gobierno compartido a escala mundial, a la máxima escala conseguida hasta la actualidad.

Pero la construcción de los espacios federales no son tan sólo tareas de legisladores expertos constitucionalistas. Hace 135 años Francisco Pi i Margall defendiendo la autonomía y autogobierno de los individuos y comunidades, afirmaba que la construcción del federalismo empieza en el municipio. En su carta a los demócratas de Valencia el 20 de Enero de 1881 decía : “Nosotros, los demócratas históricos, proclamamos además la autonomía política, administrativa y económica del municipio y la provincia. Todo ser humano, individual o colectivo, por su carácter de racional y libre, tiene, según nosotros, derecho propio a regirse por sí mismo en todo lo que no afecta la vida de otros seres” En la carta continuaba afirmando que los pactos, la negociación y los convenios deben regir la relaciones entre todas las unidades de representación municipales, provinciales y hasta que queden patentes las interrelaciones en la Constitución del Estado. “Unimos así por la vida de relación lo que por la vida interior aislamos; subordinamos unas a otras las diversas entidades políticas en lo que tienen de común, y las dejamos libres e independientes en lo que tienen de propio. No  se presentará, a buen seguro, sistema de gobierno más lógico y más acomodado a la naturaleza del hombre.”5

La constitución de los ayuntamientos democráticos en el Estado Español han empezado a hacer realidad el deseo del Presidente de la Primera República española, y se han constituido muchas fórmulas de coordinación y gobernabilidad desde los ámbitos municipales. La constitución de consorcios, consejos locales de urbanismo o de salud, con la participación de asociaciones ciudadanas y con el ejercicio de consultas locales a la ciudadanía para la toma de decisiones, han permitido iniciar prácticas de gobierno compartido a nivel local.  Pero el Estado de las Autonomías tiene todavía carencias para convertirse en un verdadero estado federal.

Cuáles son las características principales de una federación:

  • Existencia de distintos niveles de gobierno, Gobernanza multinivel, todos ellos rindiendo cuentas directamente a la ciudadanía, de forma que los problemas sean gestionados en el nivel más apropiado posible en cada caso..
  • Fortalecimiento del autogobierno mediante una definición clara de las competencias en cada nivel con objeto de evitar duplicidades y promoviendo la distribución de competencias en red. Permite acabar con la soberanía jerárquica de un estado sobre los demás.
  • Gobierno compartido para aquellas cuestiones que afectan al conjunto, a través de instituciones de soberanía compartida donde las entidades federadas pueden participar decisivamente en todo aquello que les afecta. Es la coordinación no jerarquizada de la gobernanza. Para ello precisa del ejercicio de una colaboración generosa y leal entre las partes federadas, y la constitución de una verdadero Senado que represente las necesidades y diversidades de lenguas y territorios y permita resolver sus conflictos. Las conferencias sectoriales, y las conferencias de presidentes, permiten priorizar las políticas públicas, establecer los niveles de financiación y establecer las bases de la solidaridad interterritorial y la prevención de ayuda frente a catástrofes
  • La federación permite también el reconocimiento oficial de la diversidad lingüística y cultural en todos los territorios

Federar exige pactar y negociar con lealtad.

Para poder federar se ha de ejercer una nueva metodología en la forma de encontrar soluciones eficaces a problemas complejos. Frente a la imposición desde un gobierno central, a través de sus ministerios o departamentos, el proceso federal empieza a caminar por la negociación y el pacto. Frente a la idea única o a la suposición de que no hay solución frente a los conflictos, se abre el camino institucionalizado del debate y el diálogo, con claridad en los términos, y con la intención de llegar a un acuerdo.

En política el diálogo en sí mismo es estéril sino trabaja conseguir un acuerdo ( un compromise). A diferencia de lo que han afirmado algunos representantes políticos que después de una mayoría absoluta, dicen propugnar el diálogo, nadie se debería sentar a una mesa de negociación con líneas rojas previas, y esperando partir de consensos de entrada. Quizás se podrá llegar a conseguir un acuerdo de mínimos, moderado o en pocos casos máximo, pero el consenso ha de ser un final del proceso de negociación en el que se puedan objetivar los conflictos en lugar de introducirse en la mesa de negociación con decisiones subjetivas previas.

La aceptación de la diversidad requiere una aproximación equilibrada de building- out i building-in. El concepto de building out implica acomodar las demandas del poder regional. El concepto de building-in implica asegurar que las minorías clave son integradas en los símbolos, las instituciones y las políticas del gobierno central, así como en otras previsiones constitucionales”6 dice George Anderson que desde el año 2005 es presidente del Forum de las Federaciones, organización no gubernamental canadiense que promueve el estudio y el perfeccionamiento del federalismo en todo el mundo. El difícil equilibrio de la construcción de cada parte de la federación hacia dentro en sus propias naciones o estados federados y hacia fuera, exige el constante ejercicio de la cultura federal en todos los pactos que deban realizar. Además, acomodar la construcción de un estado federal teniendo en cuenta las necesidades regionales, nacionales y las del estado federado, exige el ejercicio de la lealtad federal por triplicado.

Adela Cortina, reflexiona en libro Neuroética y Neuropolítica, si existe una moral innata, o si la práctica de la convivencia entre seres diferentes, ha generado la creación de unas normas morales que han permitido superar la violencia inicial con lo que empezaron su relación las tribus primitivas: “Habría, pues, un capacidad, universalmente extendida, de distinguir entre el bien y el mal que tendría una función adaptativa. La capacidad de reconocer normas de conducta en la sociedad y aplicarlas a los demás y a sí mismos- se dice- ayuda a sobrevivir y prosperar.”7 Si la prosperidad humana ya se ha podido basar en las normas de conducta de respeto y cooperación, la autora se plantea que no es sólo la bondad innata genética, sino la posibilidad del ejercicio del pacto social, de la reciprocidad humana, basado en el contrato y en el pacto: “Una neuropolítica pensada en serio apoyaría el contractualismo político y, prolongando esa línea, la democracia en algunas de sus versiones, como la deliberativa, como la forma más adecuada de organización política”8

Las deliberaciones previas y los debates que se realizaron antes de la elaboración de la Constitución americana y el excelente estudio preliminar del Profesor Máiz, en el libro “El Federalista”nos muestra que la constante preocupación de los constituyentes fue la de generar un sistema de convivencia que se enfrentara a todo tipo de totalitarismos, y al sistema jerárquico y unitario de gobierno: “el sistema federo-republicano de gobierno se deriva de que, mostrándose más eficaz contra los peligros externos, proporciona asimismo una mayor seguridad interna contra la formación de mayorías opresoras.” Los constituyentes trabajaron de lleno en las fórmulas que permitieran una máxima representación, deliberación y participación, analizando a fondo las diferencias entre la democracia deliberativa y la asamblearia, con una sorprendente claridad de argumentos que quizás necesitemos en este momento en España. Madison se enfrentaba al concepto presidencialista y elitista que defendía Hamilton. La cultura federal se basa en el control popular y es el conjunto de valores y actitudes que favorecen el buen funcionamiento de una federación. Por un lado la unión natural de la ciudadanía a sus estados respectivos,  y por otro los lazos que vinculan a los estados con la Unión.  “Es precisamente esta doble lealtad federal, simultánea, al respectivo estado y a la Unión, la que proporciona la urdimbre cultural (axiológica pero también actitudinal) que socializa a la ciudadanía en un ethos federal indispensable para el buen funcionamiento de la maquinaria institucional de la Federación. Pero esta cultura cívico-federal suministra, además, otro elemento clave: el umbral de lo permisible en caso de invasión competencial de un gobierno sobre otros. ” en palabras de Ramón Máiz9.

El Ethos y la cultura federal.

La existencia de una federación exige no sólo cambios en las instituciones y las formas de gobierno, sino que se desarrollen nuevas formas de convivencia y relación entre la diversidad de la ciudadanía. Partiendo de la base que denominamos ethos al conjunto de conductas y actitudes de una persona o de una colectividad, es necesario reflexionar como construimos la “urdimbre cultural axiológica y actitudinal”, que permita crear las condiciones que socialicen a la ciudadanía, para que en lugar de retroceder y volver a la tribu, se sienta integrada en un Ethos federal, como nos pedía Ramon Màiz.

La cultura federal debería permitir entender, reconocer y gestionar la diversidad. En lugar de la violencia con la que habían mal vivido muchos pueblos y estados en el pasado, la cultura federal debería facilitar el respeto y la convivencia entre las y los diferentes, y estimular la participación ciudadana en la vida de la comunidad. La cultura nacionalista se ha construido siempre contra enemigos externos para lograr una cohesión interna, mientras se mantiene una ambigüedad en cuanto a los objetivos a conseguir en el interior de “su nación”, incluso puede llegar a decir que no tiene ideología. En términos más claros, que no es ni de izquierdas ni de derechas.

El ethos federal precisa la creación de la ciudadanía activa. La religión genera fieles, la monarquía genera súbditos, y la república federal ciudadanos y ciudadanas. Hemos de revalorizar que la convivencia ciudadana va más allá de la simple convivencia humana. No tan solo somos vecinos casuales, sino que ejercemos el derecho a construir y decidir sobre los espacios comunes de convivencia, basados en nuestro derechos de ciudadanía y no en derechos derivados del nacimiento en lugares determinados, de la posesión patriarcal de la tierra, y de supuestas historias más o menos manipuladas. La construcción de un ethos federal, exige cambios culturales y éticos, en los que quizás los avances en el conocimiento científico a las que han contribuido las últimas investigaciones neurocientíficas. En muchos países con organización federal longeva, las mismas instituciones han contribuido a la creación del ethos federal. En España, los intereses políticos electoralistas de los diversos gobiernos hasta la actualidad, han convertido al estado de las Autonomías, en pequeños reinos de taifas que compiten en lugar de naciones y regiones que construyen cooperando un futuro común.

Federar permite la unión en la diversidad.

Ya nos advirtió Hannah Arendt que sólo los totalitarismos pueden pensar que las personas y los pueblos son idénticos, cuando en realidad son plurales. Plurales en sus identidades, en sus deseos y en su creatividad, y ninguna identidad es superior a las demás. La federación es la organización política que da categoría a las diferencias y la diversidad. Se enfrenta al totalitarismo, a la uniformidad y a la exclusión de los diferentes. Respeta a las minorías, a las diferencias por etnia, opción sexual, lengua o religión, incluyendo sus reivindicaciones como derechos de ciudadanía dentro de una sociedad plural.

La diversidad y las diferencias son una riqueza, pero muchos gobernantes están estimulando el miedo al otro, al diferente, al emigrante, a los refugiados, como si de ellos fuese la culpa y la causa de la crisis económica y del empobrecimiento que viven las clases medias y bajas. La diversidad genera riqueza tanto para la vida humana como incluso la vegetal. Los pueblos en que se ha cultivado el mestizaje, y se han cruzado con otras etnias diferentes han mejorado su supervivencia por incremento de su inmunidad, y por la disminución de las enfermedades congénitas y hereditarias. En cambio los pueblos que han permanecido encerrados en sí mismos y sólo se han cruzado entre ellos mismos, tiene el índice mayor de enfermedades congénitas. Incluso los bosques con mayor biodiversidad son los más productivos según un estudio realizado por la plataforma Global Forest Biodiversity Initiative10, que además contradice la idea de que los monocultivos forestales son más rentables. Incluso en este caso la pérdida continuada de la diversidad contribuye a grandes pérdidas económicas, que ahora se han podido calcular.

Para el añorado Miquel Caminal incluso la calidad de la democracia que a veces se ha querido sustituir sólo por el gobierno de las mayorías, tiene como base el respeto a la pluralidad en todos los ámbitos de las relaciones: “Nos hemos acostumbrado a identificar democracia y regla de la mayoría cuando lo previo y fundamental es la identificación entre democracia y pluralismo. El pluralismo antecede a la regla de la mayoría y está por encima de ésta. La democracia necesita para vivir del pluralismo en la libre circulación de ideas y de los valores; del pluralismo en el reconocimiento de las distintas identidades comunitarias culturales y lingüísticas; del pluralismo en los medios de comunicación que constituyen la ágora o plaza pública de la democracia deliberativa; del pluralismo en la organización y composición de los poderes públicos; del pluralismo asociativo como motor de la vida democrática en la sociedad civil; del pluralismo territorial  como reconocimiento de la plurinacionalidad del demos.”11

España plural como proyecto compartido12, es el deseo de muchos grupos sociales y de las bases de muchos partidos políticos, aunque sus dirigentes crean que la unidad expresada como identidad sea un bien superior. Francisco Caamaño, cree que “es posible construir un concepto no nacionalista de nación, ni étnico, ni exclusivamente cívico, sino político-cultural y republicano. Un concepto altusiano, pluralista y democrático de nación fundado en la institucionalidad, en la participación y en una democracia deliberativa e inclusiva como la que el federalismo propugna”13

Federar permite el respeto a las diferencias y la participación de las y los diferentes.

La acción sin pensamiento ha vaciado el discurso, es el vacío del discurso. La carrera electoral sin límites, a provecho de la perpetuación de los mismos partidos, el terrorismo, o el pensamiento único que sustenta la hegemonía neoconservadora no tiene discurso. En realidad, es el pensamiento único, el que lleva al terrorismo. Quien actúa sin comprender la diversidad y la complejidad de las sociedades humanas y sólo con planteamientos hegemónicos basados en la guerra y en la destrucción del adversario, crea las condiciones para el terrorismo de la desesperación. El discurso de la guerra es simple, el discurso de la negociación y de la mediación es complejo. Para construirlo se necesitan un nuevo tipo de habitantes de la polis, capaces de dar contenido a un discurso político de la complejidad. Reducir la política a lo “que preocupa a la gente” cuando hemos reducido la gente a nada, es reducir la política a preocuparse de la nada. La política reducida a las miras pequeñas acaba exaltando sentimientos nacionalistas, excluyentes y separadores.14

Dado que la sociedad patriarcal había relegado a las mujeres en los espacios privados estas se habían visto obligadas a desarrollar un ethos para supervivencia corporal y biológica con la máxima calidad posibles. Fueron las primeras sanadoras y las primeras recolectoras cuando los hombres se dedicaban a la caza o a la guerra. Pero las cualidades de las mujeres, habitualmente despreciadas por la sociedad, transformarán el ethos cultural de la vida cotidiana y podrán colaborar en la transformación del ethos político federal. Rosi Braidotti15, subraya que la fuerza del pensamiento feminista ha colaborado en la liberación de las mujeres en el deseo de libertad, de ligereza, de justicia y de realización personal y en la incorporación política de la máxima de que “todo lo privado es público”. La profesora fundadora del Centro para las Humanidades en la Universidad de Utrecht propone que “las condiciones para una renovación ética y política… deben ser generadas afirmativa y creativamente a través de proyectos orientados a la constitución de futuros , a la movilización de los recursos y de las visiones aún no explotadas, a través de su concreción en prácticas cotidianas de interconexión con la alteridad ..La confianza en los poderes creativos de la imaginación es parte integrante de la fe que el feminismo coloca en la experiencia vivida y en las raíces corpóreas de la subjetividad”16 Las políticas públicas y federales han de tener en cuentas las vidas y la vida misma, y entre ellas la de vivir las diferencias de sexo y opción sexual, con igualdad de derechos como permite la vivencia cultural federal. Sin la aportación de las mujeres y de los hombres, evolucionados de su etapa anterior de no-mujeres y no-hombres, no será posible afrontar los retos políticos que nos plantea la realidad.

Federar contribuye a la construcción social de la confianza y la fraternidad.

La construcción del fides, de la confianza en el Otro, es una de las bases de la cultura federal, frente al afianzamiento del egoísmo del grupo cercano, del miedo al otro y de la desconfianza sobre el diferente. El federalismo permite la construcción del espacio común de la convivencia, la mesa en que entablamos las negociaciones, en visión de Hanna Arendt. Es la mejor fórmula para la construcción política y social de la confianza.  Confidere, fiarse del otro i construir con la otredad.

El experto canadiense en filosofía del derecho Jean Leclair17  desmenuza en una profunda reflexión como los monis color que sean cultivan la desconfianza. La desconfianza dirigida al encuentro del Otro, y además la desconfianza dirigida al propio Yo, ya que al considerarse a uno mismo con una sola y única identidad, niegan su  propia pluralidad como ser humano.

Frente a las actitudes  políticas excluyentes de la diferencia, competitivas, generadoras de odio, desconfianza, y cálculos económicos interesados, el federalismo se acerca en sus raíces culturales a los valores y actitudes que habían defendido los primeros socialistas y los movimientos obreros de emancipación. Crea condiciones materiales, organizativas e institucionales, para ejercer la solidaridad y la fraternidad de forma organizada, con un federalismo fiscal justo; está abierto al respeto mutuo y acepta las lenguas y las identidades diversas, porque considera la uniformidad como un retroceso y la diversidad como una riqueza humana,

Hace más de 116 años ya Francisco Pi i Margall, dirigiéndose a los obreros de toda España el 28 de Abril de 1900 les hacía propuestas de contenido fraternal: “Será ilusoria la libertad mientras no haya igualdad de condiciones. Preparaos a conseguirla…

¿Queréis combatir con suerte? Poned todos los días más alto el nivel de vuestra propia cultura, protestad contra toda guerra de conquista, negaos a pelear por toda causa que no sea justa, no favorezcáis jamás las rivalidades entre naciones, no descanséis hasta hacer de todo nuestro linaje una familia y de la tierra la patria de todos los Hombres”.18

En palabras del Profesor Manuel Cruz19, el federalismo constituye el sustrato organizativo de la “Fraternidad materializada” como expresión incluso superior a la solidaridad. En algunos procesos secesionistas, como el que vivimos en Catalunya, para justificar la separación entre naciones, se expresan metáforas matrimonialistas, y se habla de divorcio, porque ya no es posible continuar la relación, pero el profesor Cruz, subraya que lo que somos en realidad es una especie humana, con lazos de hermandad, fraternidad proviene de hermandad, y los hermanos y las hermanas, no dejan de serlo por el hecho de que se alejen o de que tengan divergencias. En un mundo que ya vive la globalización en tiempo real, la declaración de independencia de unos hermanos y hermanas hacia otros, pierde sentido, y es además contrario a los intereses de especie humana.

La fraternidad humana líquida en parte el concepto de soberanía cuando se utiliza para enfrentarse a otros pueblos y naciones, separando lo que en realidad la misma naturaleza ha unido. Por la misma razón es vano el intento de levantar muros y fronteras, para contener la emigración, o para contener a un posible adversario. El continuo levantamiento de muros (Israel, Austria,,) o sus propuestas (Trump), es la máxima representación física de que se quiera valer el estado-nación obsoleto, en lugar de abrazar abiertamente la formula política federal que le permitiría superar conflictos sin levantar barreras.

Tal como propone el economista federal Francisco Trillas: “ Las propuestas del federalismo no crean incertidumbre, sino que satisfacen de forma sólida un deseo muy compartido de cambio, respeto por el autogobierno y reforma, y pueden servir para que las políticas públicas en el terreno económico se adapten a su ámbito geográfico óptimo, permitiendo un grado amplio de cooperación, solidaridad, flexibilidad, innovación institucional, experimentación limitada y control democrático. Lo que el eurodiputado Ramón Jauregui llamó en una ocasión  “federalismo de muñecas rusas” recoge la idea de que el federalismo español y europeo es parte de un mismo proyecto, con un mismo objetivo: Institucionalizar y hacer irreversible la fraternidad”20

Federar  es crear espacios para el desarrollo de emociones políticas positivas.

Estamos viendo a escala nacional e internacional, como se instiga con mentiras, y falsa propaganda el odio y el rencor contra lo que podría ser la extensión y profundización de los lazos fraternales. Los populismos de derecha han conseguido hacer brecha en las nuevas formas de convivencia que nos habíamos dado en Europa para superar las guerras fratricidas que supusieron la primera y segunda Guerras Mundiales. Gertrude, una veterana austríaca que había sobrevivido al Holocausto, ante las elecciones presidenciales de 2016, ha dicho en un reciente video21: “Insultar, increpar y hablar mal de otros, saca lo peor de la gente, nada positivo; y esto ya lo viví una vez”.

¿Sólo las emociones negativas pueden ser utilizadas en la política? ¿ es posible que los acuerdos sólo económicos, militares y de seguridad hayan hecho olvidar a los políticos y políticas de izquierda que la empatía y la compasión son emociones humanas que se pueden generar y potenciar?

En su libro sobre Emociones políticas Martha C Nussbaum se pregunta ¿Por qué el amor es importante para la justicia? :“Si las personas interesadas en la paliación de la pobreza, la justicia de para las minorías, la libertad política y religiosa, la democracia y la justicia global evitan los símbolos y la retórica porque temen que toda invocación de la emoción y la imaginación sea inherentemente peligrosa e irracional, otras personas con propósitos menos agradables monopolizarán esas fuerzas en detrimento de la democracia y de las personas mismas.”22

Es cierto que el miedo, la envidia y la vergüenza, el odio y el rencor pueden limitar la predisposición a trabajar para el bien común y estimular el propio egoísmo personal y colectivo, atizado por propaganda interesada, por parte de los que quieren acceder al poder alentando bajas pasiones. La igualdad política no sólo depende de las leyes y de las políticas públicas que se promulgan, sino también de las condiciones sociales que permitan observar el bien común común como un bien necesario para todos y todas, que supera los intereses muy particulares. Promover las emociones políticas positivas sólo es posible si estimulamos la participación ciudadana y la democracia deliberativa y pública, forma positiva de crear entornos que promuevan el desarrollo afectivo hacia los demás.

Quién piensen que muy poco realista hablar del amor en relación con la política en un momento en que sólo las guerras y la violencia aparentemente rigen las relaciones de la mitad de los países del planeta, Martha Nussbaum contesta:” Quien esto objeta piensa que las naciones necesitan unos cálculos técnicos: un pensamiento económico, un pensamiento militar, un buen uso de la informática y la tecnología. Entonces, ¿las naciones precisan de estas cosas, pero no del corazón? ¿Precisan de conocimientos técnicos, pero no de la emotividad cotidiana, la simpatía, las lágrimas y la risa que se requieren de nosotros mismos como padres, amantes y amigos, ni de ese asombro con el que contemplamos la belleza? Si las naciones son así, talvez nos interese más vivir en otro sitio.”23

¿Existen tan sólo disposiciones innatas a en nuestro cuerpo y cerebro para que sólo sobreviva el más fuerte? De hecho se ha malinterpretado la teoría de Darwin, ya que en realidad lo que afirmó es que mejor sobrevive quien sabe adaptarse al medio, y muchas veces la adaptación exige convivencia en lugar de violencia. Los nuevos estudios psicológicos y neurocientíficos nos han descubierto la existencia de la empatía, que es una predisposición innata de los seres humanos y especies animales para la convivencia, la cooperación y la vida en comunidad. De hecho se ha de forzar negativamente la propia naturaleza del cerebro humano para dedicarse a excluir a los demás y contemporizar con las desigualdades y las injusticias. Hemos nacido con la empatía colocada y predispuestos a la colaboración y por ello hemos sobrevivido como especie humana. La base neurobiológica de la empatía fue descubierta casi de forma casual por un grupo de investigadores italianos.

Giacomo Rizzolatti24 que dirigía una investigación, en la universidad de Parma, sobre las neuronas motoras de los monos macacos, descubrió las” neuronas espejo” que se activan de manera automática tanto al realizar una acción como al ver a otra persona que lleva a cabo la misma acción.

“Las neuronas espejo se activan al observar una acción que tiene una intención: por ejemplo la acción de coger una alimento con la mano para llevarlo a la boca. En este caso, una determinada neurona espejo sólo se activará si el observador detecta que la intención que subyace en coger el alimento es la de llevárselo a la boca, y, en cambio, no se activará si la intención es la dejar un alimento en un recipiente. Otra característica es que esta neurona espejo se activará en el instante de percibir la acción de la mano en coger el alimento, por lo tanto unas décimas de segundo antes de que se confirme la intencionalidad de llevar el alimento a la boca. Lo que me interesa resaltar es que la capacidad que tenemos de leer la mente de los otros está muy focalizada en la lectura de las intenciones”1 Las personas pueden sentir o reproducir en su interior el dolor o los sentimientos de otra persona a la que ve sufrir de alguna manera. Lo puede sentir mas en función de la gravedad de los problemas que presencien,  o en función de la proximidad de las personas sufrientes a sus vidas.

Como afirma Antonio Damasio :“La existencia y localización de tipos comparables de neuronas se ha establecido. Dichas neuronas pueden representar en el cerebro de un individuo, los movimientos que este mismo cerebro ve en otros individuos, y producir señales hacia estructuras sensoriomotrices de manera que los movimientos correspondientes previstos, como si de una simulación se tratara, se producen en su interior aunque no sean realmente ejecutados”25. Lo que podemos sentir en el propio cuerpo, es un como si, como si pudiéramos sentir lo que siente la persona o personas que están sufriendo o que han padecido algún problema grave ( hambre. desnutrición, catástrofes). Y esta sensación predispone a la ayuda, aunque no determina que se ponga en práctica.

El psicoanalista Ramón Riera26 nos da más datos sobre la importancia del sistema emocional para la toma de decisiones.: “Gracias, entre otros, a Daniel Stern hoy en día sabemos que no se puede considerar que el sistema racional sea más maduro que el sistema emocional, y que en contra de la que parecía hasta hace poco tiempo, el sistema emocional tiene una enorme importancia en la toma de decisiones complejas ( lo que se suele denominar inteligencia emocional). Antes se consideraba que las emociones interferían en  las capacidades de nuestra inteligencia. Hoy sabemos que la emoción es el instrumento más poderoso y rápido que tenemos para evaluar las situaciones antes de la toma de decisiones”. Pero a mi modo de ver lo más interesante es que la existencia de en ethos favorable, de un entorno con verdadera cultura federal puede modificar incluso la estructura cerebral, por medio de la educación y el aprendizaje: “Después de un proceso de aprendizaje por sensibilización  ( un proceso similar al condicionamiento) que crea memoria a largo término , hay un cambio anatómico ( el número de terminaciones nerviosas de una neurona sensorial se duplica), y también hay una cambio funcional ( las sinapsis activas aumentan un 50 por cien) A mi estos datos me parecen impresionantes, me parece que produce un gran impacto pensar que cada vez que aprendemos algo que no se olvida cambia la anatomía de nuestro cerebro”27. Se calcula que el cerebro social se empezó a formar hace unos 3 millones de años cuando los primero homínidos abandonaron la selva, donde vivían en pequeños grupos nómadas, y tuvieron que desarrollar nuevas aptitudes, que tuvieran en cuenta a grupos de congéneres más amplios, lo que desarrollo la complejidad de sus mentes. La empatía fue un instrumento para sobrevivir.

El psicólogo Daniel Kahneman, el autor de “Pensar rápido, pensar despacio”28 ya ganó el premio Nobel de economía, que no era su primera ciencia al demostrar que las decisiones que tomamos ya ha sido decididas por nuestro inconsciente, por nuestra propia biografía, segundos antes de que nos parezca decidirlas libremente. Por lo tanto no es de extrañar que otra autora Tania Singer29, investigadora del Instituto Max Planck de Neurociencias cognitivas en Leipizig  (Alemania), neurocientífica social basándose en la posibilidad de pasar de la empatía a la compasión, ha construido toda una teoría de la economía del cuidado que presentó en el Foro Mundial de Davos 2015. Sus estudios ya han podido demostrar que circuitos de neurotransmisores diferenciados según la empatía se ejerza al espera de recompensa ( dopamina) o según se ejerza hacia personas cercanas, la red de afiliación ( oxitocina, endorfinas). Ella cree que puede promover la compasión de seres humanos hacia otros a base de cambios del entorno y cambios personales. Estos estudios quizás se pueden considerar una base biológica de la cultura federal.

¿Podría mejorar el federalismo la convivencia en España y en Europa?

España es casi el único país en que federar se hace sinónimo de Separar. El obús en la línea de flotación que provocó el cantonalismo y el levantamiento de Cartagena , a la novísima Constitución redactada por Pi i Margall y su partido durante la brevísima Primera República, dejaron un regusto amargo, y fue aprovechado por los recentralizadores y los representantes de la derecha política, para hacer sinónimo el federalismo como separación. Pero la redacción de la Constitución vigente después de la recuperación de la democracia constituyó un acuerdo entre unidad y diversidad como no se había alcanzado nunca en la historia de España: “La acreditada ecuación entre autonomía y gobierno compartido abrió por fin la senda de la negociación política. Es precisamente la voluntad de convenir y pactar la inductora de la estabilidad institucional del denominado Estado de las Autonomias”30.

Pero en la medida en que el estado de las Autonomías no se ha convertido realmente en un estado federal, y partiendo de la base de la pluralidad del estado, con naciones y regiones que no han sido plenamente reconocidas, el conflicto territorial se ha desarrollado, ante el silencio del gobierno imperante. España necesita un cambio de las actitudes y de las formas en hacer política y debe desarrollar la forma de llegar a acuerdos. Para José Antonio Pérez Tapias el federalismo es el proyecto de convivencia para una España diversas :“La complejidad de la realidad política española reclama que se la piense de forma tal que sus distintas naciones, partiendo del reconocimiento de su existencia como tales, puedan verse albergadas en un Estado común. Este ha de ser capaz de ofrecer institucionalmente la traducción jurídico-política de la realidad de una España plural de la que se pueda decir que es una “nación de naciones” y que, de todas formas, debe articularse como Estado plurinacional. La pluralidad nacional ha de ser, pues, la malla sobre la que se rediseñe el armazón institucional de un Estado asentado sobre un pacto ciudadano con voluntad de perdurar desde lo que supone la lealtad constitucional que todo federalismo implica.”31

“Lo que la izquierda no puede hacer es defender el Estado de las Autonomías, propugnar su desarrollo y su plenitud en sentido federal y mantener al mismo tiempo un concepto – el derecho de autodeterminación- que cambia este modelo político y puede llegar a destruirlo. O una vía o la otra, pero no las dos al mismo tiempo. Si los que se proclaman nacionalistas pueden mantener la ambigüedad en este tema es porque saben que ellos no tienen la responsabilidad principal ni definitiva en la construcción del Estado de las Autonomías como un sistema general. Pero las fuerzas de izquierda sí la tienen y por eso no pueden permitirse la más mínima ambigüedad al respecto.”32

Siempre es posible y nunca demasiado tarde. Solo nos falta la “voluntad federal” de la que nos hablaba Miquel Caminal. En su memoria las y los federalistas continuaremos la andadura, continuaremos construyendo una cultura federal que nos permita enlazar las ciudadanas y ciudadanos de España y Europa.

Carme Valls Llobet. 

Vicepresidenta de Federalistes de Esquerres.

Artículo publicado originalmente en la Revista Grand Place de la Fundación Mario Onaindía
Notas
1 Arendt, Hannah. (1998) Los orígenes del totalitarismo. Madrid:Taurus
2 Caminal, Miquel.(2002) El Federalismo pluralista. Del federalismo nacional al federalismo plurinacional. Barcelona: Paidós.1 Arendt, Hannah. (1998) Los orígenes del totalitarismo. Madrid:Taurus

3 www.federalistesdesquerres.org/es

4 Victoria Camps, Joan Botella y Francesc Trillas. (2016) ¿Qué es el federalismo?. Madrid: Catarata. Pg 11

5 Pi i Margall, Francisco. 1881 A los demócratas Históricos de Valencia. En Ed. Ramón Máiz. (2009) Francisco Pi i Margall. Las nacionalidades. Escritos y discursos sobre federalismo. Madrid:Akal Pg 483

6 George Anderson (2008) Federalisme: una introducció. Institut d’Estudis Autonómics. Generalitat de Catalunya. Pg 96

7 Cortina, Adela.(2011) Neuroética y neuropolítica.  Madrid.Tecnos/Anaya . Pg 71

8 Ibid 122

9 Máiz, Ramon.(2015). EL FEDERALISTA.Alexander Hamilton, James Madison y John Jay. Madrid: Akal. pg 58

10 Cerrillo, Antonio, La Vanguardia 15 Octubre 2016,pg 28.

11 Caminal, Miquel. (2009) FEDERALISMO Y DIVERSIDAD: LA España plurinacional y la Reforma constitucional. En materiales de debate de la Fundación Catalunya Segle XXI.

12 España ¿un proyecto compartido?.(2008) Fundación Catalunya Segle XXI, Barcelona  (Corresponde a la mesa redonda celebrada en Círculo de Bellas Artes de Madrid el 7 de Diciembre de 2007 con participación de Miquel Caminal, Luis Moreno, Javier Pérez Royo, Xavier Rubert de Ventós y Carme Valls-Llobet)

13 Caamaño, Francisco. (2014) Democracia federal. Apuntes sobre España.Turpial. Madrid.Pg.147-8

14 Valls-Llobet, Carme. (2006) . La organización de la diversidad y la participación ciudadana, En: Valls- Llobet, Carme y Donaldson, Michael (coords) Por una España, plural, social y Federal. 25 reflexiones. Barcelona: Mediterrania y Fundació Catalunya  Segle XXI. Pg 257

15 Rosi Braidotti.(2004) “Feminismo, Diferencia sexual y subjetividad nómade”. Barcelona: Gedisa.

16 Braidotti, Rosi.(2015) Lo posthumano.  Gedisa. Barcelona 2015. Pg 227

17 Leclair, Jean. (2009) Capitulo 9 En: Le fédéralisme comme refus des monismes nationalistes.En La dinamique Confiance et malfiance au Canada. Pp209-243

18 Pi i Margall. Francisco.(1900) Carta a obreros de toda España. En ARTICLES de F. Pi i Margall.(1908)

Tip. L’Anuari. Barcelona. Pg 269

19 Manuel Cruz. Intervención en II Convención Federalista. 11 Noviembre 2016. Barcelona

20 Francesc Trillas. (2016) . En: Victoria Camps, Joan Botella y Francesc Trillas. ¿Qué es el federalismo?. Madrid: Catarata.  Capitulo 3. Pg 121.

21 LA Vanguardia, 30 Nov 2016. Video Gertrude A: 222, lavanguardia.com

22 Nussbaum, Martha C  (2014) Emociones políticas.  Barcelona. Paidós. Pg 309

23 Ibid. 479

24 Rizzolatti, G y Sinigaglia,C (2006). Las neuronas espejo Barcelona: Paidós

25 Damasio, Antonio (2003) En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos. Edición original Looking for Spinoza 2003. Edición colección Booket Ciencia. 2013. Pg 132

26 Ramon Riera.(2010) La connexió emocional. Barcelona:Octaedro. Pg 269

27 Ibid pp264

28 Kahneman, Daniel. (2015) Pensar rápido. Pensar despacio. Madrid: Debate.

29 www.project-syndicate.org

30 Moreno, Luis.(2008) La federalización de España. Poder político y territorio. Siglo XXI. Madrid:Siglo

XXI. Pg .XIV

31 José Antonio Pérez Tapias.(2013) Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional. EdTrotta.  Pg 39

32 Ibid, pg 158
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