#BringBackOurGirls y ahora, qué?

En abril de 2014, millones de personas nos unimos a la indignación mundial por el rapto de 276 niñas en Chibok por Boko Haram. Fue mientras dormían en la escuela del pueblo, como represalia por asistir a clase.

El hashtag #bringbackourgirls  -“devolvednos a nuestras niñas”-  exigiendo su liberación, fue difundido en todo el mundo. Personajes de gran influencia se unieron a la petición. Quién no recuerda la foto de Michelle Obama, compungida en un despacho de la Casa Blanca, con un folio entre sus manos en el que había escrito  #bringbackourgirls.

Fue gracias a la campaña #BringBackOurGirls, que movilizó a millones de personas en las redes sociales, que el gobierno comenzó a reaccionar y la comunidad internacional prometió ayudar en la búsqueda.

El secuestro masivo de las niñas, se han convertido en el símbolo de la presión a civiles que ocurre diariamente en el marco del conflicto armado que devasta la región del Lago Chad en Nigeria.

Las mujeres, en este caso las más jóvenes, una vez más se convierten en arma de guerra. Secuestro, esclavitud, abuso sexual, matrimonio forzado y utilización como escudos humanos o niñas bomba que en muchas ocasiones son engañadas para entregar un paquete o drogadas, mientras los terroristas detonan el explosivo a distancia.

Son cosificadas como premio a los nuevos soldado reclutados. El alistamiento  se realiza de muchas formas; el secuestro, por ejemplo. Otra forma de incorporación es  la promesa de un matrimonio feliz con una chica joven que los atienda. No es casualidad que poco después del secuestro de Chibok, el líder de Boko Haram, anunciara que algunas se  habían “casado” con combatientes, y que “se habían convertido felizmente al islam”.

¿Y ahora, qué?

De las 276 secuestradas, más de 50 niñas consiguieron escapar inmediatamente después de su rapto,  21 de ellas fueron liberadas en octubre de 2016  gracias a un acuerdo gestionado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR),  y algunas fueron halladas por el ejército, una de ellas con un bebé de 10 meses. La liberación de las 81 niñas fue el intercambio negociado a cambio de dos terroristas prisioneros.

Hay esperanza para ellas. Pero no es fácil reconstruir sus vidas después de pasar por un horror inimaginable. Las heridas físicas y psicológicas no se curarán fácilmente. Las niñas que fueron liberadas en 2016 tenían pánico a volver a la escuela

Hace falta algo más que una reunión con el presidente del país, quien declaró después de su liberación “estas queridas hijas nuestras han visto lo peor que el mundo tiene que ofrecer. Ahora es el momento que vivan lo mejor que el mundo puede hacer por ellas”.

No será tan fácil, sr. Presidente.

Hace falta un compromiso por parte de las autoridades nigerianas de hacer todos los esfuerzos posibles para  liberar el resto de niñas y mujeres que permanecen cautivas. Y sobre todo de una atención integral a las niñas que ya han sido liberadas para coser sus heridas.

Atender física y emocionalmente a las niñas liberadas es el primer paso. Apoyo psicosocial a las niñas y a sus familias. La inestimable ayuda de organizaciones como UNICEF para que el  proceso de rehabilitación psicológica y de reintegración social y familiar tenga efectos. Sólo así, y con el rescate de todas las mujeres y niñas secuestradas, quizás algún día puedan ser felices.  

Erika Torregrossa Acuña  

Secretaria General  BPI-CAPI

Barreau Penal International

International Criminal Bar

Colegio de Abogados Penal Internacional

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